¿Cómo puede ser tan representativa una pequeña e insignificante masa de materia humana más? Después de todo, es lo que todos somos... Materia de seres humanos.
Pasamos talvez demasiado tiempo pensándolo o no pensándolo, pero si... es importante cada uno de los trozos de materia que flotan a tu alrededor. Los más mediocres, ignorantes, despiadados, apáticos, inmaduros, manipuladores... en fin, todos ellos.
Lo alarmante es cada una de las veces que uno de esos trozos penetra en tu invaluable espacio mental personal y de hecho trata a todas luces de trastocarlo. De hecho, lo consigue.
Consigue de alguna inexplicable forma manipular aquello tan valioso y atesorado durante años. Derrumba los cimientos de esa edificación magníficamente alta que es tu pensamiento y la vuelve un simple y triste garaje de pensamientos extranjeros.
Si, triste y simple. Vacía como una estrella más entre tantas otras. Materia insignificante de pensamiento.
Y si no lo consigue, pasa que debes fingir que lo hace. ¿Cómo no adorar una estructura de poder más? ¿Cómo no idolatrar a aquel que te seduce con olores de éxito? ¿Cómo pasar por alto que una simple y atroz palabra suya bastará para cambiarlo?
Si, debo besar las manos que alimentan (o dicen que lo hacen) mi espíritu.
