Año nuevo vida nueva. En teoría... Se supone que estoy feliz, que estoy emocionada de vivir, de seguir; de tener un día mas , un año mas para propósitos nuevos, para amar de nuevo. Se supone. Y la verdad, no sé que es lo que siento. Y si, me importa. Me importa tener cosas claras, tener todo bajo control.
Y adivinen que? No lo tengo. Tengo la vida un poco más patas a arriba de lo que yo esperaba. Supongo que nada sale del todo como queremos...
Las cosas que de hecho quería tener arregladas para hoy, no lo están. Todo lo que quería interiormente corregir, sigue igual. Y yo, yo estoy un poco más apagada que ayer.
¿La diferencia entre hoy y otro día cualquiera de depresión? Ah, si me di un tiempo para soñar de madrugada. Me puse a soñar que las cosas de hecho pueden ser mejor. ¿Posibilidades con eso? ¿Posibilidades de realmente conseguirlo todo? No lo sé, no quiero simplemente rendirme a mi horrible destino de inestabilidad emocional perpetua; después de todo soy una idealista emocional y tal vez me sienta un poco orgullosa de eso, pero no es que quiera que mi vida se reduzca simplemente a eso.
Así que ayer, bueno, hoy de madrugada me di mis minutos de dibujar horizontes para un mañana mejor. Se siente bien debo admitir. Y de hecho por un segundo crees lo que escribís. Aunque horas después (como yo ahora) pierdas toda esperanza y te pongas de lo más fatalista que puede existir.
