¿Me estoy volviendo una adolescente?
Digo, es cierto que soy joven y todo... pero ese tiempo ya pasó. He transcurrido estos últimos años de forma apacible y bastante controlada, no es le momento de de pronto volverme una desquiciada.
Hace realmente poco, cuando tenia 10, descubrí lo que era ser una puberta, y lo afronte de maravilla. Ninguna queja que no sea la divina permanente represión del entorno. Luego, los 13, oficialmente una adolescente, y nada. No mayores cambios, ningún disgusto exquisito, ni siquiera una rabieta infantil abruptamente arrancada.
Nuca llegué más tarde de lo acordado, no me escapé de casa, ni pedí salir demasiado, tampoco fui a lugares que evitaba mencionar o pasaba demasiado con amigos. Cuando mis compañeros una tarde estaban en el cine, yo en casa; cuando ellos los viernes y sábados amanecían en la discotecas, yo en casa.
No fui la niña perfecta, no puedo decir eso. Pero, a pesar de mi problema innato con la autoridad, no di mayores disgustos; siempre fui buena alumna y todo el rol que se supone debo llevar... menos los quehaceres, eso siempre lo odie.
Pues bien, pasó el tiempo y nada. Nada de nada, ni novios a escondidas ni salidas prohibidas. Nada. Y nunca me importó, fue como un reglamento de auto control sobre impuesto del que nunca me deshice. Y todo de maravilla, hasta hoy, bueno, ayer.
No sé que sucede, estoy enojada, llorona e increíblemente histérica, sin incluir desesperada, sofocada, y claustrofóbica.
Estoy comenzando la universidad, por Dios no es tiempo para una adolescencia tardía. Digo, se supone que esa época ya pasó... Y a pesar de todo, lo peor es que no puedo controlarlo. La señorita controladora no sabe que hacer, horror y pavor.
Amo el auto control, lo dice mi frente y todo mi cuerpo, soy más maquiavelica que el propio maquiavelo. Amo deducir lo que otros piensan, como un ajedrez viviente. Incluso, ese es el porqué de que nunca he tomado, amo mis facultades mentales al cien por ciento.
Entonces, ¿qué diablos está pasando? ¿Cómo es que no puedo parar de estar histérica en medio de este bloqueo de ser humano. Esto parece una constipación de materia de persona....
¡Lo odio!
12 enero 2008
09 enero 2008
Monólogo: Sin Poder Pensar
En el transcurso de la vida y los años hay una constante implícita que nadie quiere admitir y que a todos nos afecta...
Primero cuando somos pequeños, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis años; te dicen que no puedes pensar porque eres muy chico, que en medio de tus mil "¿por qués?" no podrías entender ni un ápice de lo que es el mundo. Después de todo tu existencia se reduce a ir al colegio, pelarte con tus "amiguitos" y llorarle a tu mamá.
Luego, pasan los años y llegas a secundaria. Y sigues sin poder pensar. Ahora resulta que tus hormonas de puberto te hacen malas pasadas y no puedes por eso aterrizar en la realidad. Que si él, que si ella, que si todo. Y por ende no puedes pensar.
Te vuelves un adolescente y la misma situación. Sin poder pensar. Ahora es porque en medio de tu crisis de no saber quien eres estás más allá que acá. Y todo te gira, da vueltas y tu, nada. No, no te dejan pensar y con la excusa de que no es el momento, que luego, cuando seas mayor y vallas a la universidad podrás pensar.
Vas a la universidad. Tampoco te dejan pensar. Ahora resulta que ser joven es sinónimo de ser un descarriado. Que vas por la vida sin pausa ni pauta y que en medio de tu irracionalidad descontrolada es imposible que puedas pensar.
Sales de la licenciatura. Comienzas una maestría. Y no, tampoco puedes pensar. Ahora eres un joven profesional ignorante de la profundidad del conocimiento verdadero y como tal debes ser educado y amaestrado en la especialización del dedo del pie.
Vas por el doctorado. Después de todo no hay grado más alto que ese, en teoría te tienen que dejar pensar. Nada. Porque siempre existe el que revisa tu tesis y te dice: mira que todo eso es un disparate.
En resumen, el sistema educativo del mundo y la vida esta diseñado para ser un sistema de entrenamiento continuo en el arte de amansar bestias errantes.
La verdad sea dicha, pasas tu vida sin poder pensar.
Primero cuando somos pequeños, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis años; te dicen que no puedes pensar porque eres muy chico, que en medio de tus mil "¿por qués?" no podrías entender ni un ápice de lo que es el mundo. Después de todo tu existencia se reduce a ir al colegio, pelarte con tus "amiguitos" y llorarle a tu mamá.
Luego, pasan los años y llegas a secundaria. Y sigues sin poder pensar. Ahora resulta que tus hormonas de puberto te hacen malas pasadas y no puedes por eso aterrizar en la realidad. Que si él, que si ella, que si todo. Y por ende no puedes pensar.
Te vuelves un adolescente y la misma situación. Sin poder pensar. Ahora es porque en medio de tu crisis de no saber quien eres estás más allá que acá. Y todo te gira, da vueltas y tu, nada. No, no te dejan pensar y con la excusa de que no es el momento, que luego, cuando seas mayor y vallas a la universidad podrás pensar.
Vas a la universidad. Tampoco te dejan pensar. Ahora resulta que ser joven es sinónimo de ser un descarriado. Que vas por la vida sin pausa ni pauta y que en medio de tu irracionalidad descontrolada es imposible que puedas pensar.
Sales de la licenciatura. Comienzas una maestría. Y no, tampoco puedes pensar. Ahora eres un joven profesional ignorante de la profundidad del conocimiento verdadero y como tal debes ser educado y amaestrado en la especialización del dedo del pie.
Vas por el doctorado. Después de todo no hay grado más alto que ese, en teoría te tienen que dejar pensar. Nada. Porque siempre existe el que revisa tu tesis y te dice: mira que todo eso es un disparate.
En resumen, el sistema educativo del mundo y la vida esta diseñado para ser un sistema de entrenamiento continuo en el arte de amansar bestias errantes.
La verdad sea dicha, pasas tu vida sin poder pensar.
Materia y estructura
¿Cómo puede ser tan representativa una pequeña e insignificante masa de materia humana más? Después de todo, es lo que todos somos... Materia de seres humanos.
Pasamos talvez demasiado tiempo pensándolo o no pensándolo, pero si... es importante cada uno de los trozos de materia que flotan a tu alrededor. Los más mediocres, ignorantes, despiadados, apáticos, inmaduros, manipuladores... en fin, todos ellos.
Lo alarmante es cada una de las veces que uno de esos trozos penetra en tu invaluable espacio mental personal y de hecho trata a todas luces de trastocarlo. De hecho, lo consigue.
Consigue de alguna inexplicable forma manipular aquello tan valioso y atesorado durante años. Derrumba los cimientos de esa edificación magníficamente alta que es tu pensamiento y la vuelve un simple y triste garaje de pensamientos extranjeros.
Si, triste y simple. Vacía como una estrella más entre tantas otras. Materia insignificante de pensamiento.
Y si no lo consigue, pasa que debes fingir que lo hace. ¿Cómo no adorar una estructura de poder más? ¿Cómo no idolatrar a aquel que te seduce con olores de éxito? ¿Cómo pasar por alto que una simple y atroz palabra suya bastará para cambiarlo?
Si, debo besar las manos que alimentan (o dicen que lo hacen) mi espíritu.
Pasamos talvez demasiado tiempo pensándolo o no pensándolo, pero si... es importante cada uno de los trozos de materia que flotan a tu alrededor. Los más mediocres, ignorantes, despiadados, apáticos, inmaduros, manipuladores... en fin, todos ellos.
Lo alarmante es cada una de las veces que uno de esos trozos penetra en tu invaluable espacio mental personal y de hecho trata a todas luces de trastocarlo. De hecho, lo consigue.
Consigue de alguna inexplicable forma manipular aquello tan valioso y atesorado durante años. Derrumba los cimientos de esa edificación magníficamente alta que es tu pensamiento y la vuelve un simple y triste garaje de pensamientos extranjeros.
Si, triste y simple. Vacía como una estrella más entre tantas otras. Materia insignificante de pensamiento.
Y si no lo consigue, pasa que debes fingir que lo hace. ¿Cómo no adorar una estructura de poder más? ¿Cómo no idolatrar a aquel que te seduce con olores de éxito? ¿Cómo pasar por alto que una simple y atroz palabra suya bastará para cambiarlo?
Si, debo besar las manos que alimentan (o dicen que lo hacen) mi espíritu.
08 enero 2008
Pasa a veces que quieres desaparecer. Yo quiero.
Quiero irme lejos de algunas persona que sé que en algún momento me van a lastimar. Digo, también sé que es natural, las personas se lastimas unas a otras todo el tiempo, lo hacen durante toda su vida y ni siquiera lo notan. Así que, ¿por qué sentirme mal al respecto? Pues bien, la respuesta: ya no lo soporto. Si volviera a pasar creo que me volvería loca o algo muy malo sucedería conmigo. Sé que suena dramático, pero me refiero a las personas realmente importantes en la vida de nosotros, si, a esas, a las que amamos.
La verdad estoy harta de repetir historias de incurable dolor, así que, ¿por qué no irme?
Respuesta: porque también le temo a eso.
Quiero irme lejos de algunas persona que sé que en algún momento me van a lastimar. Digo, también sé que es natural, las personas se lastimas unas a otras todo el tiempo, lo hacen durante toda su vida y ni siquiera lo notan. Así que, ¿por qué sentirme mal al respecto? Pues bien, la respuesta: ya no lo soporto. Si volviera a pasar creo que me volvería loca o algo muy malo sucedería conmigo. Sé que suena dramático, pero me refiero a las personas realmente importantes en la vida de nosotros, si, a esas, a las que amamos.
La verdad estoy harta de repetir historias de incurable dolor, así que, ¿por qué no irme?
Respuesta: porque también le temo a eso.
03 enero 2008
Gente
A veces es increíble como hay tantas personas en tu vida. La gente vive pasando ante tus ojos. Miles de rostros llenos de identidad que son tan únicos, que llenan tu espacio; pero que son simplemente rostros.
A veces, pasan los días, semanas o quien lo sabe, años. Esas caras, no son más que eso, faces. Ojos, narices, bocas, semblantes... no hay nada más. No hay algo que nos diga lo que hay detrás...
No hay una simple pista que delate que antes, esas caras que no dicen nada hoy, eran familiares ayer... Y todo, sólo porque las has olvidado.
A veces, pasan los días, semanas o quien lo sabe, años. Esas caras, no son más que eso, faces. Ojos, narices, bocas, semblantes... no hay nada más. No hay algo que nos diga lo que hay detrás...
No hay una simple pista que delate que antes, esas caras que no dicen nada hoy, eran familiares ayer... Y todo, sólo porque las has olvidado.
01 enero 2008
Año nuevo vida nueva. En teoría... Se supone que estoy feliz, que estoy emocionada de vivir, de seguir; de tener un día mas , un año mas para propósitos nuevos, para amar de nuevo. Se supone. Y la verdad, no sé que es lo que siento. Y si, me importa. Me importa tener cosas claras, tener todo bajo control.
Y adivinen que? No lo tengo. Tengo la vida un poco más patas a arriba de lo que yo esperaba. Supongo que nada sale del todo como queremos...
Las cosas que de hecho quería tener arregladas para hoy, no lo están. Todo lo que quería interiormente corregir, sigue igual. Y yo, yo estoy un poco más apagada que ayer.
¿La diferencia entre hoy y otro día cualquiera de depresión? Ah, si me di un tiempo para soñar de madrugada. Me puse a soñar que las cosas de hecho pueden ser mejor. ¿Posibilidades con eso? ¿Posibilidades de realmente conseguirlo todo? No lo sé, no quiero simplemente rendirme a mi horrible destino de inestabilidad emocional perpetua; después de todo soy una idealista emocional y tal vez me sienta un poco orgullosa de eso, pero no es que quiera que mi vida se reduzca simplemente a eso.
Así que ayer, bueno, hoy de madrugada me di mis minutos de dibujar horizontes para un mañana mejor. Se siente bien debo admitir. Y de hecho por un segundo crees lo que escribís. Aunque horas después (como yo ahora) pierdas toda esperanza y te pongas de lo más fatalista que puede existir.
Y adivinen que? No lo tengo. Tengo la vida un poco más patas a arriba de lo que yo esperaba. Supongo que nada sale del todo como queremos...
Las cosas que de hecho quería tener arregladas para hoy, no lo están. Todo lo que quería interiormente corregir, sigue igual. Y yo, yo estoy un poco más apagada que ayer.
¿La diferencia entre hoy y otro día cualquiera de depresión? Ah, si me di un tiempo para soñar de madrugada. Me puse a soñar que las cosas de hecho pueden ser mejor. ¿Posibilidades con eso? ¿Posibilidades de realmente conseguirlo todo? No lo sé, no quiero simplemente rendirme a mi horrible destino de inestabilidad emocional perpetua; después de todo soy una idealista emocional y tal vez me sienta un poco orgullosa de eso, pero no es que quiera que mi vida se reduzca simplemente a eso.
Así que ayer, bueno, hoy de madrugada me di mis minutos de dibujar horizontes para un mañana mejor. Se siente bien debo admitir. Y de hecho por un segundo crees lo que escribís. Aunque horas después (como yo ahora) pierdas toda esperanza y te pongas de lo más fatalista que puede existir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
